Nuevo Real Decreto-ley 7/2026: El sistema CAE como palanca para la transición energética en el Estado

El decreto ley busca paliar los efectos económicos derivados de los conflictos internacionales. Una situación que ha afectado al comercio internacional, en especial al energético y los hidrocarburos

El 21 de marzo se publicó el Real Decreto-ley 7/20026  en el Boletín Oficial del Estado (BOE). El documento recoge una serie de medidas orientadas a mitigar el impacto que los conflictos internacionales están teniendo en la economía del Estado.

La eficiencia energética es una de las piezas claves del texto legislativo, donde se han introducido diversas medidas estratégicas que buscarán garantizar la eficiencia energética, fomentar la electrificación tanto industrial como residencial y facilitar el acceso a la energía a los consumidores electrointensivos. En esta línea, el sistema de Certificados de Ahorro Energético (CAE) se ha posicionado en un papel protagonista, erigiéndose como clave estratégica hacia una progresiva descarbonización y apuesta por la eficiencia energética.

 
Los CAEs como eje para la transición energética

El aumento de las actuaciones CAE en el Estado ha sido exponencial. Con tan solo 700 actuaciones en 2024, el año pasado se alcanzó la cifra de las 4.000. Sin embargo, para este 2026 se espera que el número de actuaciones crezca hasta llegar a las 8.000, penetrando en generadores de CAEs pero donde todavía son un gran desconocido. Este aumento prolongado hace necesario fortalecer la capacidad de gestión del sistema. Por ello, este Real Decreto-ley ha autorizado al Coordinador Nacional del Sistema CAE a encargar a un operador externo especializado el desarrollo y la administración de la plataforma electrónica, asegurando su seguridad, fiabilidad y transparencia.

El RDL pretende a su vez impulsar la electrificación y eficiencia energética mediante el refuerzo de tecnologías clave como bombas de calor, la electrificación de procesos y las soluciones de eficiencia energética. En este sentido, destaca la introducción de coeficientes de corrección que aumenten el valor de los ahorros en energía, incrementando la rentabilidad de las actuaciones a generar CAEs.

En añadido, esta norma facilitará a su vez el acceso a subvenciones, la financiación de proyectos de descarbonización, la reducción de barreras administrativas y la mejora de la seguridad energética. Esta circunstancia ha posicionado los CAEs como una palanca estratégica en el plan estatal de descarbonización y transición energética.

Asimismo, el sistema CAE pasa de ser un simple mecanismo de certificación a convertirse en una herramienta para impulsar la inversión, integrándose en una estrategia más amplia basada en la electrificación, las energías renovables y la eficiencia, consolidándose como un instrumento clave para reducir la dependencia energética. En adición, el crecimiento previsto del sistema, tanto en expedientes como en operaciones, anticipa una mayor digitalización y mejora de la gobernanza, junto con la necesidad de una mayor estructuración y profesionalización del mercado, así como de mayores exigencias técnicas y operativas.

Refuerzo de la eficiencia energética

El Real Decreto-ley 7/2026 articula un conjunto de medidas orientadas a acelerar la transición energética mediante la combinación de incentivos económicos, el refuerzo del acceso a la red y el apoyo a proyectos estratégicos de generación y almacenamiento. En este sentido, se consolida el papel del Fondo para el Impulso de la Descarbonización Industrial (FIDI) como instrumento clave para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y avanzar hacia un modelo energético más eficiente y sostenible.

En este marco, se incorporan medidas específicas dirigidas a mejorar la competitividad y estabilidad de los consumidores electrointensivos. Entre ellas, destacan la reducción significativa de peajes, la mejora en la transparencia a través de mecanismos de facturación más claros y la promoción de contratos de suministro a largo plazo, lo que contribuye a mitigar la exposición a la volatilidad de los precios energéticos y a favorecer entornos más predecibles para la planificación energética.

El refuerzo del Fondo para el Impulso de la Descarbonización Industrial se materializa a través de dos líneas de actuación complementarias. Por un lado, se establece un mecanismo de cobertura de riesgos en contratos energéticos a medio y largo plazo, aportando estabilidad financiera a las empresas. Por otro, se impulsa la financiación de proyectos industriales de bajas emisiones, con especial atención a iniciativas de electrificación y mejora de la eficiencia energética en los procesos productivos.

En Margube somos entidad verificadora del sistema CAE. Con decenas de actuaciones verificadas, conocemos de primera mano el marco de oportunidad que suponen los CAEs, donde centenares de organizaciones ya han reducido su dependencia de combustibles fósiles, han ahorrado costes siendo más eficientes y han generado beneficios mediante la obtención de estos certificados.

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